Mi alma que danzaba
acoge ahora tus silencios
que no le pertenecen
arrancando arpegios-pasos
que desangran a jirones
Latencia que no llega nunca
el sonido sepultado
cargado ahora de estiércol
desbordado de tu boca
de tus ojos inexistentes
Entre árboles arraigados
descansa toda esperanza
paciente viento patagónico
en su naturaleza constante
de yo y mi sin palabras
al cantar el ahogo
Suicidado en medio-soledad-muerte
claudico inexorable ausencia
este agujero de pecho
esta cuchilla enterrada
narra la no historia
de no saber que pasa
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